LA AUTONOMIA MÉDICA

Fecha: 
Miércoles, Junio 22, 2016

Ley 1751 de 2015 (Ley Estatutaria de Salud): Artículo 17. Autonomía Profesional. “Se garantiza la autonomía de los profesionales de la salud para adoptar decisiones sobre el diagnóstico y tratamiento de los pacientes que tiene a su cargo. Esta autonomía será ejercida en el marco de la autorregulación, la ética, la racionalidad y la evidencia científica.

Se prohíbe todo constreñimiento, presión o restricción del ejercicio profesional que atente contra la autonomía de los profesionales de la salud, así como cualquier abuso en el ejercicio profesional que atente contra la seguridad del paciente.

La vulneración de esta disposición será sancionada por los tribunales u organismos profesionales competentes y por los organismos de inspección, vigilancia y control en el ámbito de sus competencias”.

Infortunadamente han sido muchos los médicos colombianos golpeados emocionalmente a lo largo de estos años, con su autoestima muy disminuida y con la mentalidad de que “ya no hay nada que hacer”, pero que infortunadamente, no buscan información de las cosas que están pasando dentro de nuestro sistema de salud y creen que “todo sigue igual” y no se han enterado de qué es y para qué sirve la Ley 1751, Estatutaria de Salud, la cual ha tocado la esencia de diferentes aspectos de la salud del país, del ejercicio profesional médico y de la situación de los médicos, pero tampoco escuchan nuestro llamado para informarse de las nuevas disposiciones que esa Ley ha dictado y que fueron apoyadas y complementadas por la Corte Constitucional para que, una vez enterados, como hemos reiterado, nos unamos en la defensa de la Ley, luchemos por la Reforma estructural del Sistema General de Seguridad Social en Salud y en recuperar la dignidad médica.

El falso concepto de que la autonomía medica no ha sido tocada en esencia en la nueva Ley y que persiste la realidad existente hasta ahora, sigue usándose para manipular a los médicos en todas las esferas no solo desde el Estado, sino desde las EPS e IPS manejadas por los grandes capitales que convirtieron el ejercicio médico en el negocio de la enfermedad.

Para la Corte Constitucional, el ejercicio médico se encuentra “estructurado a partir de dos principios fundamentales: capacidad técnica del médico y consentimiento idóneo del paciente”. Además, “…la autonomía es una expresión indispensable de la libertad… de tal modo, que al pretender correlacionar los deberes y derechos de los médicos frente a pacientes, la autonomía y su regulación, son criterios forzosos para delimitar recíprocamente los ámbitos de actuación de unos y otros…el considerar a la persona autónoma tiene sus consecuencias inevitables e inexorables, y la primera y más importante de todas consiste en que los asuntos que sólo a la persona atañen, sólo por ella deben ser decididos. Decidir por ella es arrebatarle brutalmente su ética, reducirla a la condición de objeto, cosificarla, convertirla en medio para los fines que por fuera de ella se eligen…”.

La ley sancionada se convierte en un mandato para la nación: la autonomía médica dentro de un marco de autorregulación. La autonomía médica y la autonomía de los pacientes, como prerrequisitos para la construcción de confianza, deben concluir en calidad y humanización de la atención médica. La Ley Estatutaria de la Salud genera una oportunidad de oro para rehacer un modelo de atención orientado al pleno goce del derecho fundamental a la salud, desde el respeto por las autonomías. Fue una gran noticia en momentos que médicos y enfermos reclamamos la normalización de lo que se ha conocido como la relación médico-paciente, en mala hora destruida por la implementación de un sistema de medicina gerenciada, más preocupado por la contención de gastos en salud y los rendimientos financieros que por el bienestar de los ciudadanos.

La autorregulación, condición exigible para la autonomía médica, y la ética colectiva de la profesión médica (que no es otra cosa que la Lex artis), abren el camino conceptual para construir, entre todos, un modelo de atención en salud, que apunte a la calidad, medida con indicadores robustos de logros en salud, con transparencia y visibilidad del quehacer de los actores del sistema y con respeto absoluto a los intereses de los enfermos. Es necesario construir las bases materiales y sociales de la autonomía médica, para lo cual es indispensable un ejercicio profesional, cada vez más formalizado en servicios, con trabajo en equipo y con consideraciones altruistas. La remuneración justa y digna para los trabajadores de la salud, como lo ordena la ley estatutaria, es otra condición necesaria, además de la garantía de su actualización y capacitación permanentes.

De acuerdo con la Ley Estatutaria: “…los conflictos o discrepancias en diagnósticos y/o alternativas terapéuticas generadas a partir de la atención, serán dirimidos por pares en las juntas médicas de los prestadores de servicios de salud, utilizando criterios de razonabilidad científica, de acuerdo con el procedimiento que determine la ley…”.

Teniendo en cuenta lo anterior, y en consideración a la prohibición expresa de constreñir el acto médico, y sabiendo que el código penal tipifica como delito tal conducta, podemos afirmar categóricamente que, definitivamente, los llamados Comités Técnico-Científicos, llegaron a su fin, como fue dictaminado por el propio Ministerio de Salud en días pasados, pues no sólo atentan contra la autonomía médica, contradicen el mandato referente a la resolución de conflictos consagrado en el Artículo 16 de la Ley Estatutaria, sino que en esencia es un acto de constreñimiento al profesional de la salud.

Hasta ahora, las grandes reformas en salud habían sido propiciadas por reformadores sociales, mientras los médicos oficiábamos como espectadores. Hoy hemos sido los médicos, en la Gran Junta Medica Nacional, los autores de la columna vertebral de la reforma. Si con nuestro actuar diario no defendemos el regreso a la autonomía de nuestra profesión, si seguimos subordinados a aseguradores y patronos de hospitales y clínicas, si no exigimos el cumplimiento de la ley, si no devolvemos la dignidad de la profesión mediante un ejercicio ético, responsable, humanitario con los enfermos y con la sociedad, pasará mucho tiempo antes de que los médicos podamos ganarnos de nuevo el respeto de nuestros conciudadanos y habremos sido culpables de una nueva frustración de la sociedad.

Nuevamente reiteramos nuestro llamado a enterarse de las nuevas situaciones creadas por el Congreso Nacional y por la Corte Constitucional para que despertemos, aportemos cada uno nuestro mayor esfuerzo y logremos una UNIDAD DE ACCION que luche hasta lograr la reforma estructural e integral para construir un nuevo Sistema de Seguridad Social en Salud para todos los colombianos incluyente y solidario, con una prestación de servicios médicos con oportunidad, calidad y calidez y con la recuperación total de nuestra Dignidad Medica.

CESAR AUGUSTO PRIETO AVILA

PRESIDENTE COLEGIO MEDICO DEL VALLE DEL CAUCA

VICEPRESIDENTE DE LA FEDERACION MEDICA COLOMBIANA